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Pues eso. Hola a todos los viajeros ocasionales. Antes de continuar leyendo deben saber que mi único proposito con este blog es el de colgar (para que todos lean y disfruten) todas las historias que me gustaría compartir con vosotros. Y, a menos que cambie de idea algún día en el futuro, os contaré lo que yo llamo: Historias sobre la discontinuidad del continuo espacio-tiempo. Dicho así puede sonar un poco raro pero no se alarmen. Lean el primer relato y comprenderán de que va la cosa.
Una cosa más (en realidad son dos cosas más): me encantaría que comentasen cada relato sobre qué les ha parecido, sea cual sea la opinión. Y, si os ha gustado, pueden recomendar el blog a algún amigo.
Espero que les gusten mis historias.
Un saludo,
Miguel A. Trudu
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Michelle, las carreras y Johnny Cash.
Escrito por Miguel A. Trudu
A pesar de sus sueños y mundos paralelos, Michelle logró convertirse en una atleta profesional. A sus 9 años, ya demostró gran habilidad para las carreras. Era la favorita para ganar en el pilla-pilla. Incluso surgieron apuestas en cada recreo que causaron la expulsión de un grupo 6 jóvenes que las organizaban (fue tal la fama de una de las apuestas, que se realizó a nivel estatal, siendo los ganadores premiados con un bote de ½ millón de las antiguas pesetas). Pero por aquel entonces, Michelle ya dominaba con maestría la flauta travesera y la flauta dulce pues, el verdadero sueño de Michelle era dedicarse a la música y, si Dios quería, algún día, tocaría en la Filarmónica de Londres.
La madre de Michelle, que en paz descanse, era embajadora de las Naciones Unidas. Pocas veces se la veía tomar café o leer el periódico por los pasillos de la gran casa (algunos prefieren llamarla mansión) en que habitaban. A sus 12 años, Michelle dejó de tocar el, hasta entonces, su nuevo descubrimiento en el mundo de la música: el fagot (según he oído, si se retase con el mejor fagotista del mundo, Michelle ganaría con bastante ventaja). Y lo abandonó por orden directa de su madre, la cuál estaba en esas fechas caminó de Polonia para una conferencia de no-se-qué.
Michelle, fue obligada a correr 2 horas diarias con un descanso de 15 minutos para comer medio bocadillo (bocadillo que, bajo ningún concepto, podía estar acompañado de mantequilla de cacahuete). A los 19 tenía la mejor marca del país y la 2ª mejor de media Unión Europea. Se encontraba entre las 10 atletas más jóvenes y con más futuro de todo el mundo. El día de su vigésimo-tercer aniversario, la revista Variety publicó un artículo sobre “La Lentitud en la Exploración del Espacio Exterior”, donde el autor tuvo la valentía de afirmar que “Michelle la gacela (así la apodaban los medios) llegaría corriendo a Martes antes que la propia NASA”. Y es que Michelle no necesitaba la ayuda de ningún propulsor espacial para llegar antes que cualquier a cualquier lugar.
El único espacio que a Michelle le preocupaba aquella tarde de mayo, era el espacio de tiempo que tardaría en decidirse para abandonar el mundo de los corredores y hacer realidad sus sueños y mundos paralelos. En la víspera de la carrera a la que se enfrentaba, su madre sufrió un infarto de camino al hospital, justo después de sufrir otro infarto mientras preparaba la cena, motivo por el cual la llevaban al hospital cuando murió. Michelle solo dejó soltar un par de lágrimas antes de la carrera, y todo apuntaba a que correría más que nunca hacia lo que sería su última meta y su casilla de salida.
Se trataba de una carrera con una longitud total de 1000 metros. Cuando Michelle alcanzó ¾ del recorrido, instante en que tenía una ventaja de 2 segundos sobre la segunda corredora, la agonía y la pérdida de un ser querido pudieron con sus ansias para terminar los últimos metros. La segunda pasó a ser la primera y la tercera pasó a ser la segunda. Michelle bajaba puestos. Su velocidad era cada vez menor. La inquietud se manifestó en el público cuando un hombre gordo y con gorra se agujereó la cabeza con un 9 mm ante la necesidad de hipotecar su casa para pagar la apuesta que estaba apunto de ganar (sí, iba a ganar, aunque claro, como es lógico, nadie se esperaba en esa situación que Michelle lograse la victoria). Y así fue: ganó. Antes de alcanzar la meta, la segunda corredora se encontró a Michelle adelantándola por la derecha (algo prohibido en muchos países). En menos de una milésima de segundo, Michelle pasó de séptima a primera de la fila.
La alegría de apostar por el caballo ganador, y el alivio de no haber perdido sus ahorros, hicieron que nadie se preguntase las causas de aquel suceso. Michelle pasó el resto de la tarde agradeciendo a todos sus “Enhorabuena” o “Bien hecho” o “Gracias por no arruinarme”. Al día siguiente, comenzó a tocar el arpa y no volvió a correr en el resto de sus días (ni siquiera para alcanzar al autobús).
Con 45 años logró ingresar como violinista en la Filarmónica de Londres. Y por aquel entonces, Michelle aún no era consciente de que a sus 25 años se convirtió en la primera persona de la historia que viajó en el espacio de una forma nunca antes vista (aunque solo fueran 8 metros, los necesarios para cambiar su vida).
Nota: puede que no lo sepan aún, pero entre los gustos de Michelle se encontraba su amor por la música de Johnny Cash. Su pasión era tal, que en todas sus carreras se repetía en su cabeza una de las letras escritas por el cantante que verdaderamente conseguía quitarle el sueño: “I killed a man in Reno, just to watch him die” (traducción: maté a un hombre en Reno, solo para verle morir).
Nota II: Johnny no solo inspiró a Michelle en cada carrera, sino un servidor en muchos relatos.
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Un anciano, un bug y un video-clip de los White Stripes.
Escrito por Miguel A. Trudu
Aquella mañana, Douglas se despertó a la edad de 85 años. Para él todo iba bien pues el día anterior ocurrió lo mismo y, según pensaba, los anteriores también. Como cada mañana desde sus 24, Douglas tomó un café con dos gotas de leche y un par de terrones de azúcar mientras revisaba su correo en su computadora particular. Las teclas cedían sin oponer impedimento alguno. Esto se debía a su reiterado uso día tras día. Entre sus e-mails destacaban los enviados por tres de sus ex mujeres, un par de ofertas de empleo y un gran abanico de publicidad. Todo esto era habitual, pero aquella mañana lo habitual terminó siendo, para Douglas, algo inhabitual.
El último de la fila era un e-mail enviado por su hijo hace ya algunos años, pero al parecer, había decidido viajar y conocer mundo antes de presentarse en su destino (según se comentaba años después, fue visto en varios países de la Europa del Este y en zonas de bosque del Ecuador, todo en el verano del 94). La información que contenía este e-mail era más que prescindible para la vida de Douglas. Se trataba de un link de Internet. El link, a su vez, contenía más información y, como todos los links, te remitía a una Web que, como todas las Webs, contenía más información aún: un video-clip del grupo musical “The White Stripes”.
En ese preciso instante, a Douglas le asaltó la curiosidad y tuvo la genial ideal de malgastar tiempo y esfuerzo copiando la dirección letra a letra en el buscador de webs en su buscador habitual. Fue así como comenzó hasta completar:
http://www.youtube.com/watch?v=q27BfBkRHbs
Desde la primera H hasta el primer y único signo de igualdad, Douglas pensó que estaba resultando bastante sencillo. Pronto, todo comenzó a ser más confuso y realmente inquietante. Y es que Douglas llegó a la primera, última y única S (tardó 15’ aprox.). Una vez aquí, pulsó ENTER.
Error. Douglas se extrañó al ver que después de escribir letra a letra, siempre con sumo cuidado, era incapaz de encontrar la información que aguardaba detrás de aquel link pues la página no pudo ser encontrada. Douglas decidió comprobarlo minuciosamente letra por letra para dar con el error pero, y para su sorpresa, se encontró con una anomalía realmente anómala: el trabajo de sus últimos 15’ aprox. era casi inexistente. Para ser más exactos, solo quedaba escrita la última secuencia de letras azarosas que tanto tiempo le ocupó en escribir aquella mañana. Douglas quedó pensativo un buen rato, más de lo que solía estar a menudo cuando quedaba pensativo. Repasó cada una de sus anteriores acciones. En su memoria tenía totalmente claro lo que había hecho desde su despertar. Y entre esas acciones fue capaz de recordar cómo había escrito desde la primera H hasta el primer y único signo de igualdad. Todo era demasiado extraño.
Tan extraño que darle más vueltas era una gran pérdida de tiempo para él. Douglas era totalmente consciente de que a sus 85 no le quedaba mucho tiempo para pensar.
Aquella mañana, Douglas desistió en su cometido y no pudo apreciar la magnificencia del video-clip que le aguardaba al final de la cueva cibernética (aunque todos sabemos que el rock nunca fue la pasión musical de Douglas). Y después de cerrar su computadora, se marchó a continuar su vida haciendo otras cosas de mayor importancia como leer la última novela de Ken Follet o revisar la instalación eléctrica de su vivienda. Falleció al día siguiente, a la edad de 86 años, sin percatarse de que el día anterior se vio anónimamente convertido en la primera persona de la historia en viajar en el tiempo (aunque solo fueran 11’ aprox.).
Nota: según dicen en Internet, un bug es un error o un defecto en el software o hardware que hace que un programa funcione incorrectamente. A menudo los bugs son causados por conflictos del software cuando las aplicaciones intentan funcionar en tándem.
Bug en español significa insecto. Según se dice, el primer bug de ordenador fue un insecto real descubierto en 1945 en Harvard. Se trataba de una polilla atrapada en la calculadora Mark II Aiken Relay que hizo que la máquina entera se apagara.